29.10.10

"Ni nos domaron, ni nos doblegaron, ni nos van a domesticar"


El Área de Juventud de Izquierda Unida lamenta profundamente la pérdida de un hombre irrepetible: Marcelino Camacho

Los y las jóvenes que integramos esta fuerza política lloramos la pérdida de uno de los referentes más importantes en la lucha del movimiento obrero. Durante la guerra, el exilio, la dictadura y la democracia, Marcelino, luchó siempre por los derechos de los trabajadores y las trabajadoras, sufriendo por ello, en numerosas ocasiones, la detención y la cárcel. Fue el primer secretario general de CCOO, tanto en clandestinidad como en democracia, tras ser elegido en el I Congreso de 1978. Su compromiso e ideología le llevaron a ingresar en el Partido Comunista de España y, posteriormente, en 1985 fue uno de los fundadores de nuestro movimiento político y social, Izquierda Unida.

Para muchos de nosotros representa el paradigma de compromiso y coherencia, honestidad y trabajo, militancia y lucha. Como militante y como representante sindical y político, personificaba nuestro ideal de trabajador al servicio de los intereses de clase.

En el transcurso de estos tristes e inciertos días en que temíamos la llegada de esta noticia, un compañero nos contó una anécdota que ejemplifica mejor que muchas palabras la humanidad de este hombre irrepetible: durante una charla en un local de IU en Madrid, se le acercó un joven a Marcelino que, tímidamente, le pidió un autógrafo, a lo que Marcelino le contestó que sólo lo haría si este le firmaba otro. El chaval perplejo le preguntó que por qué la iba a querer él; a lo que Marcelino contestó que quería su autógrafo porque si él, que era viejo había hecho tantas cosas, él que ya las conocía y que era tan joven, podría hacer muchas más y para cuando eso fuera una realidad, él quería poder guardar ese recuerdo.

Los y las jóvenes que integramos Izquierda Unida queremos manifestar nuestro pésame y nuestra tristeza al irse nuestro admirado y querido compañero Marcelino y seguiremos trabajando y luchando incansablemente para, algún día, poder hacernos merecedores de esa confianza y esperanza que depositó en nosotros tantas veces.

Hasta siempre, compañero del alma, compañero.

20.10.10

Por una Ley Electoral Justa

Izquierda Unida debe respeto a sus votantes.

En las noches de verano, reclinados en las tumbonas del Carrefour y escudriñando el crecimiento de las arizónicas que delimitan los jardines de 30 metros de sus adosados de la periferia, muchos trabajadores perdieron la conciencia de clase y se desmovilizaron. Les confundió el olor a sardinas de las barbacoas y esas estrechas escaleras de las viviendas en altura, en las que creyeron ver el símbolo de su ascenso en la escala social. De tal intensidad fue este fenómeno, que los obreros de toda la vida empezaron a reclamarse clase media, empujando al peldaño superior a sus anteriores inquilinos. Nada había cambiado salvo los nombres. En esas llegó la crisis, que se ensañó con los de siempre aunque se llamaran de otra manera. No hay nada que proletarice más como las colas del INEM.
Es a ese público al que debe dirigirse IU si quiere conseguir que su pretendida refundación vaya más allá del onanismo con el que suele deleitarse. Existe realmente la oportunidad de construir una alternativa que aporte una visión distinta de la economía y de la política, sobre todo ahora que la música que se escucha a izquierda y derecha sólo ofrece monótonas variaciones sobre un mismo tema. Urge una fuerza progresista que encante y no se limite a ser el refugio de los desencantados.
Afirmaba Cayo Lara este fin de semana que sus propuestas no son ultrarrevolucionarias sino socialdemócratas, lo cual ya es una revolución. Hemos llegado a un punto en el que es subversivo exigir que las rentas del trabajo y las del capital tengan el mismo tratamiento fiscal, que se recupere el Impuesto del Patrimonio, o que se eleve el de Sociedades a las grandes empresas. Se rieron de él cuando sugirió cambiar el color a los billetes de 500 euros, siendo ésta una formula eficaz de aflorar el dinero negro, y, por eso, ha ido más allá y pide suprimirlos, que es un tinte mucho más radical.
Lo primero que cabe exigir a IU es que se respete a sí misma y a sus votantes. Los mismos que le niegan su verdadera representatividad son los que querrán el apoyo de sus diputados autonómicos y concejales en Madrid o en Sevilla. Si el PSOE quiere pactos locales, que se comprometa antes a cambiar la ley electoral. Ese es el único trato posible. Lo entendería incluso esa clase media del adosado que busca quien la represente.

Articulo del blog tierra de nadie, del periodista Juan Carlos Escudier.