
24.10.09
ASAMBLEA INFORMATIVA SOC - SAT

18.10.09
Las invisibles de la economía

Si entendemos que la riqueza de un país está definida por sus niveles económicos, esto es bienes —privilegios— y servicios —obligaciones—, podemos decir entonces que la población más pobre, entre la que se encontrarían las mujeres, que es la que participa en actividades no remuneradas a través del trabajo informal, se consideraría fuera de la economía. El análisis macroeconómico descuidó los recursos humanos como factores de no producción, centrándose sólo y exclusivamente en los factores económicos y materiales. Sin embargo, el trabajo entendido como la aportación específicamente humana, que conjuntamente con los recursos naturales, permite obtener los bienes y servicios necesarios para la satisfacción de las necesidades humanas, nos acerca a la importancia de revalorizar los bienes y servicios que se encuentran fuera del mercado o de la esfera de lo público, sin ser reconocidos ni reflejados en la economía.
Economía productiva, economía informal y economía reproductiva o de los cuidados
El trabajo productivo es el único que se reconoce como aporte a la economía. Se encuentra dentro de la economía formal y, por lo tanto, del mercado. Es el trabajo más visible, no sólo en cuanto a la facilidad con que se puede medir, mediante cifras, sino también por su visibilidad y reconocimiento social. Es el trabajo que genera parte de la riqueza nacional de los países y en el que se incluyen tanto productoras/es, trabajadoras/es como consumidoras/es y empresarias/os. El ciclo económico genera oferta y demanda en función de los mercados—cada día más competitivos—de los que depende. En el caso de la incorporación de las mujeres al mundo laboral remunerado, ha permitido ganar ciertas cotas de poder y autonomía económica. Si bien es cierto que esta introducción en el mundo laboral no ha sido todo lo beneficiosa que se esperaba, ya que las mujeres se han posicionado en trabajos peor pagados y de menos cualificación, sí se ha conseguido protagonizar una parte de la esfera pública, que históricamente había sido ocupada por los hombres.
Sin embargo, mucho del trabajo productivo de una economía puede no formar parte del mercado si no está regulado a través de contratos formalizados. A esto lo llamamos economía informal. Este tipo de economía, no reflejada como tal en las cifras, es la que constituye el alimento principal de las personas en situación de pobreza del mundo. El trabajo informal es el centro de la actividad económica de muchos países en desarrollo, llevado a cabo por gran número de mujeres. Se trata de un trabajo remunerado, pero a expensas del mercado. En el caso de las mujeres son muchas las que trabajan dentro del sector no estructurado [1]. Durante el período 1994-2000 el trabajo femenino correspondiente al sector informal arrojaba las siguientes cifras: India (86%), Kenya (83%), Indonesia (77%) o El Salvador (69%). Por otra parte, el porcentaje de mujeres del sector informal que formaban parte de la fuerza laboral durante el período de 1991- 1997 en Latinoamérica suponía el 51% para Bolivia, el 56% en el caso de Honduras o el 58% de El Salvador. Mientras que el porcentaje de la fuerza laboral no agrícola en el sector informal durante el mismo período, era superior en el caso de las mujeres: 74% mujeres frente al 55% hombres en Bolivia o 65% mujeres y 51% hombres en el caso de Honduras [2].
En tercer lugar, nos encontramos con un tipo de trabajo no remunerado sin ningún tipo de reconocimiento ni familiar ni social, oculto tras los muros de cada hogar pero que sin su existencia nuestras sociedades, tal y como las conocemos, no hubieran podido avanzar. Es el llamado trabajo reproductivo o de los cuidados. Este tipo de trabajo, que es el corazón mismo de las sociedades—tanto de hogares como de países enteros—es indispensable para el buen funcionamiento de la economía. Y es que, el hogar o la familia como institución económica, además de ser una unidad de consumo es también una unidad de producción de bienes y servicios. Precisamente es dentro de los hogares y la familia donde se produce el trabajo doméstico no remunerado ni reconocido como una actividad económica, por considerarse fuera del ciclo de la economía, a pesar de formar parte de ella. El estudio de los hogares no como un todo sino como una unidad que parte de una situación, en muchos casos, de desigualdad entre sus miembros, puede acercarnos al reconocimiento y visibilización del trabajo reproductivo, que de siempre ha sido realizado por las mujeres.
Las actividades económicas reproductivas se consideraron factores que no producían, tratadas por los analistas y teóricos de la economía clásica como algo difícil de medir y por ello abstracto e inalcanzable y, la mayor parte de las veces, ausente en las políticas públicas de los países; de ahí la dificultad de su análisis y medición. Además, por ser un trabajo que se realiza dentro de los hogares, forma parte de las labores domésticas o familiares como algo dado o impuesto por la relación de parentesco familiar y por una serie de acuerdos y normas sociales que se han mantenido y reforzado en el tiempo. En este sentido, algunos autores han apoyado sus argumentaciones en razones de naturaleza biológica para justificar la mayor dedicación que las mujeres han mostrado dentro de sus hogares en cuanto al cuidado de los hijos. Uno de los problemas es presuponer que dentro de los hogares no existe ningún tipo de conflicto ni desigualdad—ya sea por razones de género, edad, orden de nacimiento, relación con el cabeza del hogar, etc— dándose por sentado que las relaciones son armoniosas [3]. Sin embargo, son mucho más numerosas las voces que reconocen el trabajo reproductivo de las mujeres y luchan por visibilizarlo. Una forma de demostrarlo es mediante fuentes estadísticas como las encuestas por hogares o los censos poblacionales. En América Latina los datos recientes muestran que en la totalidad de los países de la región, el trabajo doméstico lo realizan las mujeres en más del 95% de los casos mientras que el trabajo remunerado lo realizan mayoritariamente los hombres, alrededor del 65%, y el restante 35% las mujeres. Lo más difícil de calcular son las cifras que los estados se ahorran por la contribución desinteresada de las mujeres, ya que no son reflejadas como gasto fiscal. Es lo que se ha denominado como: “economía del amor” [4], es decir, la producción de bienes y servicios en el hogar, que las cuentas nacionales no contabilizan y las estadísticas suelen invisibilizar [5]. Y es que, no revelaremos ningún secreto el hecho de reconocer que son las mujeres las que realizan en todo el mundo el trabajo reproductivo. Las estadísticas y cifras demuestran el aporte no remunerado que realizan a la producción nacional así como la inversión en tiempo, pero ¿es posible ponerle un precio?
Poniendo precio al trabajo de los cuidados
A simple vista resulta una labor ardua e inalcanzable pues el cuidado y esfuerzo personal pueden ser complicados de medir. Sin embargo, ya en la IV Conferencia de Beijing en 1995—más concretamente en el capítulo dos—se propuso el reconocimiento y visibilización de este tipo de trabajo no remunerado. Un paso adelante suponía el hecho de que desde la comunidad internacional se reconociera que las mujeres contribuían a la economía a través de su trabajo en el hogar y la comunidad. El aporte del trabajo doméstico puede resultar factible si se mide en términos monetarios, aplicando por ejemplo, precios de mercado a los distintos bienes y servicios que se producen al interior del hogar o aplicando la remuneración media de mercado por hora a la cantidad de horas dedicadas a las distintas tareas que componen el trabajo doméstico. Otra alternativa a la hora de medir la dimensión no monetaria del trabajo reproductivo sería a través del tiempo que destinan tanto mujeres como hombres a actividades no remuneradas. Mª Ángeles Durán6 [6] aporta la cifra que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), podría equivaler a 4,33 euros/hora en el caso de España; aunque son otras las voces que creen más acertado la cifra de 10 euros/hora.
En un estudio de la economista Naila Kabeer [7], menciona que pese a los esfuerzos que ha realizado la OIT para reflejar el trabajo productivo de autoconsumo, ninguna de las estadísticas realizadas suministra información acerca de la contribución de las mujeres al cuidado y mantenimiento de la familia. Así, según datos del censo de 1982 de la República Dominicana, la tasa de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo rural era de 21%. Sin embargo, un estudio que incluía actividades como cultivo doméstico y cuidado de animales dio un estimado de 84%. Kabeer, intenta aclarar los dos conceptos a través del contenido de ambas definiciones. Porproducción se refiere tradicionalmente a todas las actividades que contribuyen a la construcción del Producto Nacional Bruto de un país, en otras palabras que son compradas y vendidas en los mercados y porreproducción, a las actividades que se encargan de cuidar y sumar productos humanos a la sociedad, incluyendo la creación y cuidado de los hijos, reproducción de la gente en base diaria y cuidado de los ancianos, de los enfermos, de los discapacitados y de todos aquellos que no pueden ver por sí mismos [8]. Por lo tanto, las actividades que realizan mayoritariamente las mujeres se encuentran fuera del mercado con lo que no son consideradas actividades económicas que produzcan riqueza, según su definición. De esta forma, todo el trabajo de cuidado y atención de seres humanos se encuentra fuera de la economía y, por lo tanto, del mercado. Esta misma autora entiende la economía como una pirámide jerarquizada donde lo más visible es la economía formal que está dentro del mercado, lo que se puede medir a través de las cuentas nacionales de un país (PIB) y por debajo de él se encontraría la economía informal compuesta por los bienes y servicios no documentados por estadísticas oficiales. Un escalón más abajo, la economía de subsistencia, compuesta por bienes y servicios producidos para el propio consumo y por último, el peldaño correspondiente al trabajo no remunerado, llamada economía reproductiva o de los cuidados que es lo que mantiene en funcionamiento a toda la sociedad.
El programa de la ONU para el desarrollo ya estimó en 1996 que la producción “invisible” de las mujeres en actividades fuera del Sistema de las Cuentas Nacionales llegaba a cerca de once mil billones de dólares al año en todo el mundo [9]. Esto equivale al 48% del Producto Doméstico Bruto de todo el mundo. Recientemente en un estudio realizado por el Instituto de la Mujer [10], se revelaba que el cuidado informal no remunerado en España equivalía al 4,62% del PIB. Ante la poca precisión y alternativas posibles a la hora de contabilizar a cuánto equivaldría esa economía del cuidado en las cuentas nacionales como aporte al PIB, parece que la opción más extendida y que se juzga más apropiada hasta la fecha serían las encuestas de tiempo. En este sentido, se cuentan con varios experimentos en la región latinoamericana como es el caso de México o Nicaragua. En México se imputaron los salarios de mercado a distintas actividades que se realizan en los hogares con información de 2002, llegándose a la cifra de 21,6% del PIB. De forma similar en Nicaragua, a partir de información en el módulo sobre el uso del tiempo en la Encuesta Nacional de Hogares sobre Medición de Niveles de Vida (EMNV, 1998) se concluyó que el valor estimado del trabajo reproductivo total fue equivalente a casi el 30% del PIB de ese año, habiendo aportado las mujeres el 78,5% de ese valor [11].
División sexual del trabajo e implicaciones para las mujeres
La división sexual del trabajo ha definido y sigue definiendo la posición que ocupan las mujeres en el plano productivo. La dependencia y la falta de autonomía provocan situaciones de pobreza para las mujeres ante situaciones conflictivas dentro del hogar. La vulnerabilidad económica, los bajos niveles educativos que impiden mejorar sus situaciones, así como las desigualdades de poder dentro de los núcleos familiares, reducen la falta de oportunidades para las mujeres. Esta desigual posición dentro de los hogares y que se refleja en el mundo laboral, repercute en la vida de las mujeres y desemboca en procesos de empobrecimiento.
El triple rol es una herramienta teórica que nos permite explicar el papel que juegan las mujeres en el desarrollo como motores de las economías de sus países. El triple rol consiste en la triple carga que realizan las mujeres en tres planos de la economía: el rol reproductivo, desarrollado en el hogar a través del cuidado de los hijos, enfermos, ancianos y de la alimentación de la familia. Un segundo rol que es la esfera del trabajo productivo fuera del hogar, en formas de trabajo remunerado como no remunerado y el rol comunitario que es la pertenencia y participación en las labores comunitarias. El rol reproductivo es el que más implicaciones tiene para las mujeres pues es mediante el cuál se mantienen las desigualdades de género y se hacen más marcadas las divisiones sexuales del trabajo [12]. La división sexual del trabajo, o asignación social de las personas en función de su sexo, es el embrión de las desigualdades de género puesto que el otorgamiento de estos papeles socialmente asignados, provoca el encasillamiento de las mujeres en la esfera de lo privado como entes reproductoras y a los hombres en la esfera de lo público, como agentes productivos. O lo que es lo mismo, la división del trabajo por sexos está en la base de la desigualdad de oportunidades que tienen las personas de distinto sexo para acceder a los recursos materiales y sociales—propiedad del capital productivo, trabajo remunerado, educación y capacitación—así como participar de la toma de las principales decisiones políticas, económicas y sociales que norman el funcionamiento de una sociedad nacional [13].
El hogar compuesto por una unidad desigual en la que se relacionan mujeres y hombres, donde los hombres generalmente tienen el poder de elección sobre las decisiones, en mayor medida que las mujeres. Estas relaciones que pueden tornarse armoniosas pueden desembocar, en algunos casos, en conflicto de intereses poniendo en peligro la estabilidad material y emocional del hogar y generando graves confrontaciones. Es precisamente la falta de reconocimiento del trabajo reproductivo lo que hace que las mujeres se sitúen en una posición de desventaja y de falta de autonomía económica e individual, pues el trabajo y dedicación aportados a la unidad familiar no se convierten necesariamente en recursos materiales ni sociales ante una situación de conflicto.
Paloma Lafuente es periodista y colaboradora de Pueblos.
Notas
[1] UNICEF (2007): Estado mundial de la Infancia. La mujer y la infancia: el doble dividendo de la igualdad de género.
[2] Chant, Sylvia (2003): "Nuevas contribuciones al análisis de la pobreza: desafíos metodológicos y conceptuales para entender la pobreza desde una perspectiva de género". Serie Mujer y desarrollo nº 47. Santiago de Chile, noviembre de 2003. Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF). pp. 9- 24.
[3] Becker, Gary (1987): Tratado sobre la familia. Alianza Universidad, Madrid.
[4] El término “economía del amor” es desarrollado por la economista y consultora en temas de desarrollo Hazel Henderson y trata de reflejar y visibilizar el trabajo que no tiene presencia en las economías nacionales pero que es generador de bienes y servicios dentro de los hogares.
[5] Bravo, Rosa (1998): “Pobreza por razones de género. Precisando conceptos”. En Arriagada, Irma y Torres, Carmen. Género y pobreza. Nuevas dimensiones. Isis Internacional. Ediciones de las mujeres nº26. Chile. pp. 59-72
[6] Palabras de Mª Ángeles Durán durante el Congreso Mundos de Mujeres. Madrid, julio de 2008.
[7] Kabeer, Naila (2006): Lugar preponderante del género en la erradicación de la pobreza y las metas del desarrollo del milenio. IDRC /CRDI. Plaza y Valdés editores. México. 2006.
[8] Ibidem
[9] Programa de Naciones Unidas para el desarrollo PNUD (1996): Informe sobre Desarrollo Humano, 1996. Capítulo 4 “Traducción del crecimiento económico en oportunidades de empleo”.
[10] Noticia aparecida en el diario El País el 31/07/08: “Más de cinco millones de mujeres en España cuidan sin remuneración a dependientes”.
[11] CEPAL (2008): "El aporte de las mujeres a la igualdad en América Latina y el Caribe". 10ª Conferencia Mundial sobre la Mujer de América Latina y el Caribe. Mayo de 2008.
[12] Caroline Moser así lo explica: “Al no reconocer el triple rol de las mujeres, se ignora el hecho de que ellas, a diferencia de los hombres, están severamente limitadas por la carga que significa mantener el equilibrio entre estos roles de reproductoras, productoras y gestoras comunales”.
[13] Bravo, Rosa [1998] “Pobreza por razones de género. Precisando conceptos”. En Arriagada, Irma y Torres, Carmen. Género y pobreza. Nuevas dimensiones. Isis Internacional. Ediciones de las mujeres nº 26. Chile. pp. 59-72.
El artículo en su contexto: http://www.revistapueblos.org/spip.php?article1762
12.10.09
Instrucciones para ser un corrupto
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Un artículo de Concha Caballero, publicado hoy en "El País"
El artículo en su contexto: http://www.elpais.com/articulo/andalucia/Instrucciones/ser/corrupto/elpepuespand/20091012elpand_7/Tes
Ya habrá podido comprobar la rentabilidad de la corrupción frente a otras ocupaciones que necesitan tiempo, dedicación y esfuerzo a cambio de unas ganancias exiguas que nunca le permitirán gozar de una vida lujosa.
Si se decide por el lucrativo negocio de la corrupción podrá obtener ganancias millonarias y hacer felices a centenares de personas a su alrededor. El caso Gürtel nos muestra la cantidad de posibles beneficiarios, mientras que laoperación Malaya nos indica que se pueden atesorar setecientos millones de euros con un modelo local intensivo. Se preguntará por los inconvenientes de este oficio y le asaltará el temor a ser descubierto. No vamos a negar los riesgos evidentes, pero sepa que ni un 10% de los corruptos son procesados y que detrás de cada imputado hay unos diez colaboradores que no lo son. Además, las penas son escasas y la mayoría consiguen poner a salvo su patrimonio tras la condena. No tenga temor a que se pueda aprobar la anunciada Ley anti-corrupción porque ya ha sido olvidada. En cuanto a los delitos de soborno y cohecho -como bien apunta el informe de los Inspectores de Hacienda-, si bien es cierto que estas figuras aparecen en el Código Penal, su aplicación es irrisoria. Si tiene dudas puede consultar la instrucción del caso Camps.
Para ser un buen corrupto debe tener en cuenta, en primer lugar, que no es una actividad individual, ni un negocio de autónomos. No es como otros delitos, una actividad solitaria. Necesitará una red corporativa extensa. De forma inmediata deberá contar con uno a varios despachos de abogados que le ayuden a tejer una intrincada red de sociedades cuyo seguimiento sea más complejo que el laberinto de Creta. Sin la colaboración de estos profesionales su actividad no podrá prosperar. Hágase, también, con la colaboración de algún banco que le indicará la forma más eficaz de realizar sus transacciones comerciales y le proporcionará la ruta más segura a los paraísos fiscales y las cuentas opacas.
Deberá disponer de una amplia red familiar. No hay corruptos exitosos sin una enorme familia y allegados que se presten a servir de testaferros, accionistas o cualquier colaboración nominal a cambio de una remuneración generosa.
Llegados a este punto, necesita la colaboración de las instituciones públicas. Elija un partido político y consiga llegar a las más altas instancias. Si actúa a escala local y ninguno es de su agrado, no dude en crear un grupo independiente que tome como bandera el nombre de la ciudad. Asegúrese la amistad y la colaboración de los que deciden los contratos públicos. Si tiene suerte puede hacerse imprescindible en la organización de todos los eventos públicos y privados. Intervenga en su estructura, promocione a los amigos y cuide a sus familiares. Pague sus gastos pero no realice donaciones ya que están controladas por el Tribunal de Cuentas. Sea generoso, incluso por encima de lo esperado. A partir de ahí podrá conseguir contratos sustanciosos pero sea cooperativo: facilite los pagos fraccionados, las obras por lotes que no excedan la legislación de contratos. Asuma que, en caso de hacerse notoria la corrupción, serán los primeros en acusarle de conspiración, aunque la mayor parte de la trama esté en su propia organización.
Cultive su mal gusto, el lenguaje soez y el sentimentalismo. No es una buena profesión la de corrupto para gentes cultivadas o con ideas igualitarias. También hay serias dudas sobre el éxito de las mujeres en este oficio. Sin embargo, hay excepciones. En todo caso, no olvide el lado humano; diga a sus colaboradores que "los quiere un huevo". Sacralice la amistad y la familia, los lazos de sangre y la complicidad tabernaria. Pero, sobre todo no olvide nunca que la corrupción no es un juego solitario.
10.10.09
¿Salir de la crisis por la izquierda?

5.10.09
I Semana por una Banca Pública en España (del 19 al 25 octubre de 2009)
Con motivo de tal efeméride, hacemos un llamamiento a la sociedad española, muy especialmente a los ciudadanos de izquierda y sobre todo a los parados por culpa de una crisis que han provocado los bancos, para que en todo el Estado español se movilicen pidiendo la creación de una Banca Pública.
De los partidos políticos con representación en el Congreso de los Diputados, sólo IU se ha comprometido a presentar antes de que finalice 2009 una propuesta de Ley para la creación de una Banca Pública.
Ésta solucionaría, para empezar, los problemas de liquidez de las pymes y los autónomos, que se ven obligados a cerrar sus negocios y a abandonar sus puestos de trabajo, ya que las prestaciones que debe facilitar el ICO, deben solicitarse a través de la banca privada de este país, que obstaculiza la concesión de dichos créditos.
- Acciones concretas y movilizaciones a realizar:
Se propone que en cada ciudad, asamblea local de IU o agrupación de parados, se acuerden las distintas movilizacones y acciones a realizar para concienciar y pedir al Gobierno la creación de dicha Banca Pública.
Como medida de presión unitaria, se sugiere que, a lo largo de toda la semana, pero muy especialmente el lunes 19 de octubre, se organicen mesas de recogidas de firmas con folletos explicativos y pancartas a las puertas de las principales sucursales del BBVA en las distintas ciudades.
Las firmas que se consigan reunir al final de la semana, podrán ser remitidas a través de correo certificado al coordinador general de IU Cayo Lara, a la dirección de la sede federal de IU:
C/ Olimpo 35, 28043 Madrid
Esas firmas se presentarán como prueba del respaldo social al proyecto de Ley de Banca Pública que IU presentará en el Congreso.
Esta medida concreta a las puertas de las oficinas del BBVA se justifica, además de por las recientes noticias del despido multimillonario de Goirigolzarri, porque es este banco, el BBVA, el que acabó absorbiendo el último reducto de Banca Pública que había en nuestro país, esto es, Argentaria.
Además, como consecuencia de dicha fusión de la que se cumplen diez años, el ICO sigue financiando en la actualidad con 677 millones de euros al BBVA, y es este banco el encargado de gestionar en exclusiva el plan de pensiones de los trabajadores del ICO.
Con esta medida queremos denunciar los privilegios, propios de una banca pública, de los que sigue gozando el BBVA.
Hay mucha información al respecto de público acceso en la red. Por ejemplo:
http://extraconfidencial.com/articulos.asp?idarticulo=3157
Contamos contigo para la movilización durante toda la semana.
Empieza desde ya a difundir este acto en tu perfil, enviando mensajes a tus amigos en facebook, anunciándolo en otros grupos relacionados, etc.
Y sobre todo informa de esta llamada a la movilización por una Banca Pública a todos los compañeros del colectivo al que pertenezcas.
Estamos seguros de conseguir nuestro objetivo: presentar en el Congreso una propuesta de ley de Banca Pública con el mayor respaldo social posible a través de esta recogida de firmas.
Cada uno de nosotros es imprescindible para alcanzar dicho objetivo. Contamos contigo.
--- I Semana por una Banca Pública en España (del 19 al 25 octubre de 2009) ---
2.10.09
El Eurodiputado de IU, Willy Meyer, pedirá responsabilidades por la construcción de casas ilegales
El eurodiputado de Izquierda Unida, Willy Meyer, ha anunciado en Turre que pedirá responsabilidades a la Junta de Andalucía y a los ayuntamientos del Levante Almeriense en el Parlamento de Estrasburgo «por la dejación de funciones que han tenido en materia urbanística», al permitir que se construyeran miles de casas de forma ilegal, dejando en total indefensión a sus propietarios.
«La Junta deberá rendir cuentas ante Europa y proporcionar documentación sobre lo que se ha hecho al respecto», señaló el eurodiputado de IU durante la visita que realizó a Turre el pasado sábado.
Meyer se reunió en el Centro de Usos Múltiples de Turre con miembros de varios colectivos reivindicativos de la zona, como Levante Sin Cables, Asociación de Vecinos Los Moralicos, Aulen y propietarios británicos de viviendas que fueron construidas en suelo no urbanizable. Sobre ellas pesa ahora la amenaza de la demolición, como les ocurrió al matrimonio Prior, a los que les tiraron la casa que tenían en La Loma, en Vera. Meyer estuvo acompañado por miembros de su partido, como la coordinadora provincial de IU, Rosalía Martín, así como por el diputado provincial Antonio Romero. El eurodiputado de IU, sabedor de la problemática que el 'boom' del ladrillo generó en España en los últimos años, con un crecimiento desaforado en la construcción de viviendas, planteó varias mociones en el Parlamento denunciando que este modelo de crecimiento iba a provocar la crítica situación en la que se encuentra la economía española en estos momentos.
- Debate público.
Willy Meyer fue quien planteó desde Estrasburgo que las autoridades europeas instasen al Gobierno español «a abrir un debate público con todas las administraciones para tomar medidas legislativas contra la especulación y el desarrollo insostenible».
IU está liderando numerosas iniciativas para que se ampare a los afectados por la construcción de viviendas ilegales, no sólo desde Europa, sino también desde el Congreso de los Diputados en España y también en el Parlamento de Andalucía.
En esta última cámara, la coalición ha pedido que se cree una Comisión de Investigación, Arbitraje y Responsabilidad «para investigar los graves problemas urbanísticos y medioambientales generados por la construcción de miles de casas ilegales en el Levante y Almanzora».